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Por Monica Guerrero Vazquez, máster en salud pública y especialista en el manejo de programas comunitarios

A veces, cuando alguien nos pregunta cómo estamos, respondemos automáticamente “bien, gracias”. Y ¿qué pasa cuando estamos tristes, preocupados o cansados de tantas responsabilidades? ¿Qué pasa cuando tenemos miedo de contar lo que sentimos porque pensamos que otras personas no nos van a entender?

En muchas familias latinas, aprendimos desde pequeños a ser fuertes, seguir adelante y resolver nuestros problemas sin quejarnos. Nuestros padres y abuelos enfrentaron dificultades, dejaron sus países y trabajaron duro para ofrecerles un futuro mejor a sus hijos. Muchas veces, aprendimos de ellos que debemos aguantar y no mostrar nuestras preocupaciones.

Y ahora sabemos que hablar de nuestra salud mental no nos hace débiles. Nos ayuda a entender lo que sentimos, buscar apoyo y cuidar de nosotros mismos y de nuestras familias.

¿Por qué nos cuesta hablar de salud mental?

Hay muchas razones por las que podemos tener miedo de hablar sobre nuestras emociones. Algunas personas piensan que la depresión es falta de voluntad o que la ansiedad se resuelve simplemente dejando de preocuparse. Otras temen que sus familiares las juzguen, que las llamen exageradas o que no tomen en serio sus problemas.

En nuestra comunidad, también existen dificultades que hacen más complicado cuidar la salud mental. Pagar la renta, comprar alimentos, trabajar largas horas, cuidar a los hijos y vivir lejos de nuestros seres queridos pueden generar mucho estrés. Para las familias inmigrantes, la separación familiar, las dificultades con el idioma y el miedo relacionado con su situación migratoria también pueden aumentar las preocupaciones.

Cuando tenemos tantas responsabilidades, podemos pensar que no tenemos tiempo para sentirnos mal. Seguimos trabajando, cuidando a los demás y resolviendo problemas, aunque por dentro nos sintamos agotados. Pero, nuestras emociones no desaparecen porque decidamos ignorarlas.

La salud mental también es un asunto de comunidad

Los problemas de salud mental son más comunes de lo que muchas personas creen. Empecemos a hablar de ellos.

De acuerdo a datos oficiales, 1 de cada 5 adultos hispanos o latinos en Estados Unidos experimentó alguna enfermedad mental durante el año anterior. Los datos pueden variar según el año y la forma en que se mide la salud mental. Pero millones de personas Latinas experimentan problemas de salud mental y no reciben la atención que necesitan. A muchas personas les falta de seguro médico, los costos, la escasez de profesionales que hablen español y el miedo al estigma.

A pesar de las dificultades todas las personas merecen recibir apoyo y atención que necesitan.

Hablar sobre salud mental puede ayudarnos a reconocer que no estamos solos. También puede cambiar la manera en que nuestras familias y comunidades entienden las emociones y responden al sufrimiento. No esperes a estar en una crisis para hablar o preguntarle a alguien cómo se siente. Podemos comenzar con conversaciones sencillas, en casa, con nuestros amigos, en la escuela, en el trabajo o en nuestras organizaciones comunitarias.

Cinco pasos para hablar de lo que sentimos sin miedo

  1. Reconoce tus emociones sin juzgarte.

Empieza por preguntarte: ¿Cómo me siento hoy? ¿Estoy preocupado, triste, frustrado o cansado? No necesitas tener todas las respuestas. A veces, reconocer que algo te está afectando ya es un avance.

Recuerda que sentir tristeza, miedo o preocupación no significa que estés haciendo algo mal, son emociones normales y todos las sentimos en diferentes momentos de la vida.

  1. Busca a alguien con quien te sientas seguro.

No tienes que contar tus problemas a todo el mundo. Busca a una persona que te escuche con respeto y sin juzgarte. Puede ser un familiar, un amigo, tu pareja, un compañero de trabajo o alguien de tu comunidad.

Puedes comenzar con una frase sencilla: me he estado sintiendo preocupado y necesito hablar con alguien. También puedes decir: “No necesito que me des una solución ahora. Solo necesito que me escuches”. Pedir que alguien nos escuche es una forma válida de buscar apoyo.

  1. Aprende a escuchar sin minimizar los sentimientos de los demás.

Cuando alguien comparte sus preocupaciones, es importante escuchar antes de dar consejos. Frases como “no es para tanto”, “tienes que ser fuerte” o “hay personas que están peor que tú” pueden hacer que alguien se sienta incomprendido.

Mejor decir: “Gracias por confiar en mí”, “Entiendo que esto sea difícil para ti” o “¿Cómo puedo apoyarte?”. No necesitamos tener una solución para demostrar que nos importa otra persona. Escuchar con respeto puede ser un buen comienzo.

  1. Busca ayuda cuando la necesites.

Hablar con familiares y amigos puede ayudarnos, pero a veces necesitamos apoyo profesional. Si la tristeza, la ansiedad o la falta de energía duran varias semanas, afectan nuestras actividades diarias o dificultan nuestras relaciones, es importante consultar con un profesional de la salud.

Si no tienes seguro médico o prefieres recibir atención en español, puedes preguntar por servicios comunitarios de salud mental y clínicas que ofrecen atención gratuita o de bajo costo.

  1. Construyamos una comunidad donde podamos hablar sin miedo.

El cuidado de la salud mental no depende solamente de cada persona. También necesitamos familias, escuelas, lugares de trabajo y organizaciones comunitarias donde podamos hablar de nuestras preocupaciones sin sentir vergüenza.

Podemos comenzar con pequeñas acciones: preguntar cómo está alguien y escuchar su respuesta, compartir información confiable, evitar los comentarios que juzgan a otras personas y acompañar a quienes buscan ayuda.

Para cerrar el año, hagamos espacio para nuestras emociones

Al terminar el año, muchas personas hacen una lista de sus logros, sus metas y las cosas que desean cambiar. Este también puede ser un buen momento para preguntarnos: ¿Cómo me he sentido? También debemos recordar que cuidar de los demás no significa olvidarnos de nosotros mismos. Todas las personas necesitamos descanso, apoyo y espacios para expresar nuestras emociones.

No tenemos que resolver todos nuestros problemas de una sola vez. Podemos comenzar con una conversación, una pregunta sincera o la decisión de buscar ayuda.

Hablemos de lo que sentimos. Escuchemos sin juzgar. Pidamos ayuda cuando la necesitemos.

La salud mental no es solamente un asunto individual: es parte del bienestar de nuestras familias y de toda nuestra comunidad.

Recursos

Si estás pasando por una crisis emocional o alguien que amas pasa por una crisis llama al 988 gratis desde cualquier teléfono para hablar con alguien.

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☺ Nota: Nuestros artículos no reemplazan el consejo de profesionales del cuidado de salud o consejería, deben tomarse como fuentes de información y educación.

Este artículo ha sido publicado en Mundo Latino Newspaper y copias impresas del mes de noviembre 2026 (página 24).

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