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Por Monica Guerrero Vazquez, máster en salud pública y especialista en el manejo de programas comunitarios 

A veces pensamos que los niños y los jóvenes no tienen grandes problemas porque son jóvenes y tienen todo lo que nosotros no tuvimos. Los vemos ir a la escuela, jugar, usar el teléfono, salir con sus amigos y pensamos que todo está bien. 

Pero no siempre es así. Nuestros jóvenes también viven momentos difíciles. Pueden experimentar problemas en casa, separación de sus padres, la muerte de un familiar, violencia, dificultades económicas, discriminación, problemas de salud mental en la familia o incluso violencia en su comunidad. 

Estas experiencias pueden afectar la forma en que un joven piensa, siente y se relaciona con los demás. Por eso, cuando vemos que un joven está triste, enojado, aislado o tiene problemas en la escuela, es importante preguntarnos: ¿qué le está pasando? 

¿Cómo afectan las experiencias difíciles a la salud mental de mis hijos e hijas? 

En salud pública hablamos de experiencias adversas en la infancia, conocidas como ACEs por sus siglas en inglés. Son experiencias difíciles o traumáticas que pueden ocurrir antes de los 18 años. 

Algunas situaciones difíciles pueden ocurrir dentro de la familia, como vivir violencia en el hogar, la separación de los padres, tener un familiar con problemas de salud mental o enfrentar grandes dificultades económicas. Otras situaciones difíciles pueden ocurrir fuera del hogar, como vivir violencia en la comunidad o experimentar discriminación.  

No todas las personas que viven experiencias difíciles tendrán problemas de salud mental. Pero sabemos que cuando un niño o joven enfrenta muchas experiencias difíciles, aumenta el riesgo de tener problemas emocionales y de comportamiento a medida que crecen. 

¿En qué formas vemos los problemas emocionales y de comportamiento? 

Algunos jóvenes guardan lo que sienten. Se ponen tristes, preocupados, nerviosos o pierden interés en las cosas que antes disfrutaban, pueden sentirse solos o tener dificultad para hablar de sus emociones. 

Otros jóvenes expresan su dolor estando más enojados, teniendo problemas para controlar sus emociones, discutiendo constantemente, con dificultades en la escuela o teniendo comportamientos que preocupan a sus padres. 

A veces vemos los padres y madres me dicen que sus hijos se comportan así, pero detrás de cada comportamiento puede haber algo más: 

  • “Está rebelde. No era así” 
  • “Está contestando demasiado” 
  • “No quiere hacer nada” 
  • “Está distraída” 

Puede estar sufriendo y no saber cómo pedir ayuda. Si un joven parece que solo está llamando la atención, entonces préstale atención, no los dejes solos.  

¿Cómo puede la familia ser parte de la solución en la salud mental de los y las jóvenes? 

Aunque las experiencias difíciles pueden afectar a toda la familia, la familia también puede ayudar a los jóvenes a recuperarse. Los investigadores llaman a esto resiliencia familiar. 

La resiliencia familiar no significa que una familia nunca tenga problemas ni que tenemos que ser fuertes todo el tiempo. Resiliencia familiar significa que, cuando llegan los problemas, buscamos maneras de enfrentarlos juntos. 

Una familia resiliente puede hablar sobre los problemas, puede buscar soluciones, puede reconocer sus fortalezas y, aun en momentos difíciles, puede mantener la esperanza. 

Esta resiliencia familiar puede hacer una gran diferencia en el riesgo de problemas emocionales y de comportamiento de los niños, niñas y jóvenes.  

Por ejemplo, una familia que está pasando por dificultades económicas puede sentirse muy preocupada. Los padres pueden estar cansados y estresados. Los jóvenes pueden sentir ese estrés, aunque nadie se los explique. En esta dificultad, podemos crear un espacio donde nuestros hijos sepan que: 

  • No están solos. 
  • Pueden hablar de lo que les preocupa. 
  • Que lo que sienten es importante. 

¿Cómo puedo transformar a mi familia en una familia resiliente? 

Ser una familia resiliente no requiere tener mucho dinero ni una vida perfecta. Empieza con preguntar: “¿Cómo estuvo tu día?” y escuchar la respuesta sin juzgar. 

También aprenden a pedir ayuda cuando la familia la necesita. Por ejemplo: hablar con un maestro, un consejero, un médico, un trabajador comunitario o un profesional de salud mental no significa que hemos fallado. 

Muy importante en familias inmigrantes, la resiliencia puede cambiar el resultado de la salud mental. Muchas familias enfrentan estrés por el trabajo, el dinero, la vivienda, el idioma, la separación de familiares, la adaptación a un nuevo país o el miedo por el futuro. Por eso, además de preguntarles cómo están, necesitamos crear espacios donde puedan hablar sin miedo y sin sentirse juzgados. 

4 consejos para proteger la salud mental de nuestros hijos e hijas 

No necesitamos resolver todos los problemas de nuestros hijos en un solo día. Pero sí podemos empezar con cuatro cosas: 

  1. Escuchar: Dejar que nuestros jóvenes hablen sin interrumpirlos inmediatamente con consejos. 
  1. Hablar: Preguntar cómo se sienten y compartir también nuestras propias emociones de una manera apropiada. 
  1. Conectar: Buscar momentos para estar juntos, aunque sean 15 minutos al día. 
  1. Buscar ayuda: Si los cambios emocionales o de comportamiento duran mucho tiempo, afectan la vida diaria o nos preocupan, busquemos apoyo profesional. 

No podemos cambiar todo lo que nuestros jóvenes han vivido. Pero podemos cambiar la manera en que los acompañamos. Una conversación, un abrazo, una comida juntos, una caminata o simplemente estar presentes puede decir mucho. 

La resiliencia no significa que una familia nunca se cae, significa que aprendemos a levantarnos juntos. 

Recursos 

Si estás pasando por una crisis emocional o alguien que amas pasa por una crisis llama al 988 gratis desde cualquier teléfono para hablar con alguien.  

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☺ Nota: Nuestros artículos no reemplazan el consejo de profesionales del cuidado de salud o consejería, deben tomarse como fuentes de información y educación.  

Este artículo ha sido publicado en Mundo Latino Newspaper y copias impresas del mes de octubre 2026 (página 24).

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