Por Monica Guerrero Vazquez, máster en salud pública y especialista en el manejo de programas comunitarios
Son las 10:30 de la noche. Después de trabajar, ya bañaste a los niños, dejaste la comida para mañana, respondiste mensajes de la familia en tu país, revisaste una cuenta que no sabes cómo pagar y todavía piensas: “no hice nada hoy.” ¿Y si el problema no es que no haces suficiente? ¿Y si lo que pasa es que haces demasiado?
Hoy quería hablarte de la carga emocional de las mujeres. Si eres una mujer, sigue leyendo. Si no lo eres, quédate, aprender te va a hacer la vida más fácil a ti también.
¿Qué es la carga emocional?
Las madres lo saben muy bien, saben que la carga emocional no solo es trabajar. Es pensar por todos.
- Recordar citas
- Resolver problemas
- Cuidar emociones ajenas
- Organizar la casa
- Sostener económicamente
- Mantener vínculos aquí y en el país de origen
La mujer inmigrante muchas veces vive una “doble presencia”: está aquí… pero emocionalmente también allá.
La carga extra de ser inmigrante
Las mujeres inmigrantes además cargan con la separación familiar, duelo migratorio por la separación, racismo y discriminación en el trabajo, miedo migratorio que no te permite salir a la calle, barreras de idioma, falta de apoyo dentro y fuera de la casa, culpa por “haber dejado” personas atrás.
Y muchas mujeres inmigrantes vivimos con la idea interna de “Tengo que ser fuerte.” Pero te has parado a pensar, ¿hasta cuándo? Cuando es el fin de ser fuerte, y solo ser una persona y vivir.
Señales de que ya no es solo cansancio
Las mujeres muchas veces no pueden caer, y van cargando por años con sufrimiento. Cuándo fue la última vez que ¿no dormiste bien? ¿lloraste sola? ¿te sentiste culpable? ¿sentiste que nadie cuida de ti? ¿hiciste algo por ti?
No eres mala mujer por descansar o pedir ayuda. A través del descanso y la ayuda, además enseñas a los demás cómo cuidarte. El cansancio se traduce en más estrés, aislamiento, depresión…y todo esto se puede prevenir. Recuerda que no te estoy hablando de cambios mágicos, sino de dedicación, pasito a pasito.
Tres formas de empezar a soltar la carga
- Deja de medir tu valor por sacrificio:No eres mejor mujer por agotartey no cuidar de ti. Pon en la balanza tu salud y bienestar, con el resto de tu vida. Si tú no estás bien, nadie a tu alrededor está bien. Al cuidarte y pensar en ti, estás enseñando a tu familia que eres una persona completa, y que estás buscando tu propio camino. No vas a dejar de amar a tus hijos o a tu pareja, vas a enseñarles a quererte más y juntos trabajar por sostener lo que más te importa. ¿Ese taller de inglés que tanto has querido tomar? Es momento de organizarse y tomarlo. ¿Ese fin de semana sola con tus amigas? No lo retrases más.
- Haz visible la carga:Habla acerca de tu carga y pideayuda. Reparte las tareas con un diálogo familiar. No eres la cenicienta, tus hijos e hijas aprenderán a tener responsabilidades si les enseñas a hacerse cargo de cosas en casa. Por ejemplo, alguien se encarga de recoger las camas, alguien está a cargo de comprar el agua, alguien está pendiente de si hay papel higiénico. Si tu pareja llega del trabajo muy tarde, asígnale las cosas que puede hacer virtual, por ejemplo, pagar recibos por internet. Tomen turnos de las cosas grandes, tú limpias la casa una semana y tu pareja la limpia la siguiente semana. La convivencia con la familia es parte de un acuerdo, en el que no te contrataron para servir, sino es una colaboración en la que todos tienen un papel. Ya te oigo decirme, “pero yo no trabajo, sólo cuido a los hijos”. ¿Te has preguntado si tuvieras que contratar a una persona cuánto te cobraría por hora? Esa es la hora que tú no estás cobrando. El trabajo en la casa es trabajo no remunerado. Así que organiza tu familia y empiecen a colaborar.
- Cuida a la mujer, no solo a la madre, esposa o trabajadora:Recuperahobbies, descansa, llama a tus amigas, busca tu propio tiempo. Y ya oigo que me dices “mi esposo trabaja todo el día y el fin de semana quiere descansar”. ¿Sabes quién necesita un descanso también? Exacto, tú. Busca y pon en tu calendario tu tiempo propio. En este artículo te dejo más ejemplos de cómo cuidar a la mujer que es madre: “Las mujeres somos madres, pero la maternidad es solo una parte de quienes somos.”
Recursos
Como mujeres inmigrantes aprendimos a resistir: trabajar, cuidar, sostener, enviar dinero, acompañar, traducir, resolver, y aun así sentir culpa por no hacer más. Llegó el momento, de que aprendamos a cuidarnos. Porque una mujer sostenida puede sostener a otros. Pero una mujer sola no debería cargar el mundo.
Te invito a visitar estos programas gratuitos, ¿no eres una mujer?, entonces envíaselo a una mujer en tu vida:
- Testimonios: en grupo de apoyo virtual en el que vas a descargar la mente y buscar claridad en tus objetivos. Llama al 4105504115 para inscribirte.
- Radiante: si aún no estás lista para un grupo de apoyo, este taller de cuatro sesiones virtuales te enseña a reconocer tus emociones y estrategias efectivas de comunicación. Llama al 4105501129 para inscribirte.
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☺ Nota: Nuestros artículos no reemplazan el consejo de profesionales del cuidado de salud o consejería, deben tomarse como fuentes de información y educación.
Este artículo ha sido publicado en Mundo Latino Newspaper y copias impresas del mes de junio 2026 (página 27).
