EL AISLAMIENTO NOS ESTÁ PASANDO FACTURA: VOLVAMOS A CUIDARNOS EN COMUNIDAD

Por Monica Guerrero Vazquez, master en salud pública y especialista en el manejo de programas comunitarios

Con el inicio de un nuevo año, muchas personas hacen promesas personales: comer mejor, trabajar más duro, ahorrar dinero. Pero hay algo que rara vez nos proponemos, y que hoy es más urgente que nunca: reconstruir nuestras conexiones humanas. 

Cada vez escucho con más tristeza frases como esta:
“No tengo a nadie con quien dejar a mis hijos.”
No lo dicen con enojo, lo dicen con cansancio. Con soledad. Con una sensación profunda de estar cargando el mundo en los hombros sin apoyo. 

Criar a los niños y niñas nunca fue una tarea individual. En nuestras culturas latinoamericanas, la crianza siempre fue comunitaria: abuelas, tías, vecinos, comadres, amigos. Siempre había alguien que cuidaba, escuchaba o acompañaba. Entonces, ¿qué pasó? ¿Dónde quedaron esos valores de comunidad? 

EL AISLAMIENTO NO ES NATURAL, ES APRENDIDO 

El aislamiento no es parte de nuestra esencia como personas ni como comunidad latina. Es el resultado de un sistema que nos empuja a sobrevivir solos, a desconfiar, a no pedir ayuda. Como inmigrantes, muchas veces llegamos a este país sin redes, con miedo, con barreras de idioma y con jornadas de trabajo largas que dejan poco espacio para socializar. 

Con el tiempo, nos acostumbramos a hacer todo solos. A no molestar. A pensar que pedir ayuda es una debilidad. Pero la verdad es que el aislamiento nos está pasando factura. 

La soledad afecta la salud mental, aumenta el estrés, la ansiedad y la depresión. Afecta también a nuestros hijos, que crecen viendo adultos agotados, sin apoyo, sin descanso. Cuando no hay comunidad, todo pesa más. 

CRIAR COMO UNA TAREA COMUNITARIA 

Ninguna madre, ningún padre, ningún cuidador debería criar en soledad. Los niños y niñas necesitan más de un adulto que los quiera, los escuche y los cuide. Y los adultos necesitamos saber que no estamos solos cuando nos sentimos cansados, enfermos o sobrepasados. 

Cuando alguien dice “no tengo a nadie con quien dejar a mis hijos”, no está hablando solo de cuidado infantil. Está hablando de falta de red, de no tener a quién llamar en una emergencia, de no sentir confianza, de no sentirse sostenido por una comunidad. 

Recuperar la crianza comunitaria no significa dejar a tus hijos con cualquiera. Significa construir relaciones basadas en confianza, respeto y apoyo mutuo. 

¿POR QUÉ COMO INMIGRANTES NECESITAMOS COMUNIDAD? 

Porque vivimos más presiones.
Porque cargamos con miedos que otros no cargan.
Porque muchas veces estamos lejos de nuestra familia de origen.
Porque el sistema no siempre nos protege. 

La comunidad es una forma de resistencia. Es un espacio donde nos vemos, nos cuidamos y nos defendemos unos a otros. Tener a alguien que te escuche, que te acompañe, que te ayude con un favor pequeño, puede marcar la diferencia entre aguantar y quebrarse. 

CUATRO CONSEJOS PARA CONSTRUIR Y MANTENER RELACIONES COMUNITARIAS 

  1. Empieza con lo pequeño

No necesitas un gran grupo. Empieza con una persona. Un vecino. Una compañera de trabajo. Un padre o madre de la escuela. Las comunidades se construyen paso a paso. Un saludo, una conversación corta, un “¿cómo estás?” sincero puede abrir puertas. 

  1. Atrévete a pedir ayuda

Pedir ayuda no te hace menos capaz. Te hace humano. A veces creemos que nadie nos ayudará, pero nunca lo sabremos si no preguntamos. Empieza con cosas pequeñas: 

  • ¿Podrías recoger a mi hijo hoy? 
  • ¿Podemos turnarnos para cuidarnos a los niños? 
  • ¿Te gustaría caminar juntos una vez a la semana? 
  1. Ofrece lo que sí puedes dar

La comunidad no se construye solo recibiendo. También se construye dando. Tal vez no tienes dinero, pero tienes tiempo, escucha, compañía o experiencia. Haste estas preguntas: 

  • ¿En qué puedo ayudar yo? 
  • ¿Qué necesito yo que también podría ofrecer a otros? 
  1. Cuida las relaciones como cuidas a tu familia

Las relaciones comunitarias necesitan comunicación, respeto y constancia. No siempre serán perfectas. Habrá malentendidos. Pero hablar, escuchar y reparar fortalece los lazos. 

La comunicación asertiva, de la que hemos hablado en otros blogs, es clave para mantener relaciones sanas. 

COMIENZA EL AÑO CON INTENCIÓN 

Quiero dejarte con dos preguntas importantes. No para responder rápido, sino para reflexionar: 

¿Qué vas a hacer este año para ser esa persona en la que otros piensan cuando necesitan algo? 

¿En quién piensas tú cuando necesitas compañía, apoyo o descanso? 

Si hoy no tienes una respuesta clara, no pasa nada. Este nuevo año puede ser el comienzo para construir esas respuestas. 

Por último, el aislamiento no es fuerza. La comunidad sí lo es. Volver a mirarnos, a cuidarnos y a acompañarnos es una necesidad urgente, especialmente para nuestras familias inmigrantes. 

Que este nuevo año no sea solo de metas individuales, sino de reconstruir la red que nos sostiene. Porque cuando una comunidad se cuida, nadie se queda solo. 

Y nadie debería criar, vivir o sufrir en soledad. 

Nota: Nuestros artículos no reemplazan el consejo de profesionales del cuidado de salud o consejería, deben tomarse como fuentes de información y educación. 

Este artículo ha sido publicado en Mundo Latino Newspaper y copias impresas del mes de febrero 2026 (página 27).  

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